Trata de un grupo de chicos que entierran una cápsula del tiempo; en ella, dejan constancia de lo que quieren ser de mayor. Treinta años después la desentierran; algunos deseos se habían cumplido, otros no. Lo que nos rodea puede cambiar, pero nuestras conexiones no.
El desarrollo de las TIC a lo largo de los años ha sido exponencial; nadie imaginaba hace ochenta años que en un futuro próximo existiera algo como el Internet. Así, nosotros creemos que vivimos en el siglo del oro de la informática, pero lo que está por venir es inimaginable.
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